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Consejos de cuidado personal para jóvenes

Espinillas, granos y demás tienen los días contados

Durante la adolescencia nuestros cuerpos experimentan toda una transformación, acompañada a menudo por cambios de humor y en nuestra propia piel. En esta fase el cuidado del cuerpo y de la piel son de gran importancia. Estos consejos te ayudarán a mantener las impurezas y el olor corporal a raya.

El cuidado adecuado para cada tipo de piel

¿Te notas brillos en la piel de la cara? ¿Te salen espinillas y granos en la zona T? ¿O quizás sientes la piel de las mejillas seca e irritada? Para cuidar tu piel correctamente es necesario que conozcas bien qué tipo de piel tienes. Descubre cuál es tu tipo de piel.

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Tipo 1: piel mixta

Es una combinación de piel normal y grasa en distintas zonas de la cara. En la zona T (frente, nariz y barbilla) aparecen más impurezas, los poros están más dilatados y la piel más grasa. Sin embargo, alrededor la piel es más suave y los poros están más cerrados. La zona de las mejillas a menudo está seca y tirante. Las BB creams son una buena opción ya que cubren ligeramente las impurezas a la vez que protegen la piel del sol gracias a su FP 10. Un consejo: la piel tiende a perder hidratación durante la jornada así que puedes aplicarte una crema de día muy hidratante. Si utilizas tiras limpiadoras purificantes como las Clear-Up Strips de NIVEA una vez a la semana, evitarás que aparezca acné en la zona T.
 

Tipo 2: piel grasa

Tu rostro tiene brillos, un color ligeramente pálido y los poros están abiertos. El acné y los puntos negros aparecen por toda tu frente, nariz, barbilla y mejillas, además de por la espalda y el escote. Las impurezas se deben a un exceso en la producción de sebo. Estos problemas en la piel son consecuencia de los cambios hormonales que ocurren durante la pubertad. Un consejo: ¡nunca te aprietes los granos! Si lo haces solo conseguirás que se inflamen y dejarás pequeñas cicatrices en la piel. Utiliza productos específicos para la piel con impurezas con fórmulas no-comedogénicas (que no ocasionan puntos negros) y propiedades antibacterianas, como por ejemplo todos los de la gama para pieles con impurezas de NIVEA. Puedes estar segura de que estos productos no obstruyen los poros de tu rostro. Y, lo que es más, te ayudarán a disimular las pequeñas impurezas cubriendo la piel con una ligera capa mate.

Tipo 3: piel sensible

Se trata de una piel suave y delicada, de poros cerrados y especialmente sensible a las condiciones ambientales y al estrés. Esta piel tiende a reaccionar con rojeces, sensación de tirantez o incluso con reacciones alérgicas. A menudo aparecen también escamas. En cambio, las impurezas como los granos no son muy frecuentes. 
Un consejo: es imprescindible mantener la piel bien hidratada. En este tipo de piel las glándulas sebáceas no logran crear una óptima barrera de protección natural de agentes hidratantes y aceites naturales. Utiliza productos para pieles sensibles sin aditivos como perfumes, como por ejemplo NIVEA Mild Sensitive Day Care.

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Tipo 4: piel normal

Este tipo de piel es mate y raramente presenta brillos, ¡excepto quizás durante el ejercicio! De vez en cuando te sale algún granillo, pero entra dentro de lo normal teniendo en cuenta los cambios hormonales de la adolescencia. Las glándulas sebáceas funcionan a la perfección resultando en un equilibrio perfecto entre piel seca y grasa. Los poros están considerablemente cerrados. Para este tipo de piel puedes utilizar una BB cream con color, que no solo cubre las posibles imperfecciones sino que dota a tu piel de la hidratación necesaria.

Cuidados básicos para la piel joven

La suciedad y la grasa se acumula en el rosto a lo largo del día creando así una base perfecta para la aparición de espinillas y otras impurezas. Si sigues estos pasos mantendrás tu piel fresca y libre de impurezas.

Paso 1: Limpia en profundidad tu rostro

limpieza

Limpia diariamente tu rostro con un gel limpiador antibacteriano como Anti-Blemish Daily Scrub o Anti-Blemish 3in1 Cleanser de NIVEA. Estos geles eliminan el exceso de sebo y las células muertas de la piel a la vez que previenen el crecimiento de bacterias.

Para chicas: es imprescindible que retiréis bien todo el maquillaje antes de acostaros.
Los In-Shower Make-up Removers son perfectos para ello.

Paso 2: Limpia tu piel con un tónico facial

Tónico facial

El tónico se emplea después de la limpieza para retirar cualquier residuo. Es posible aplicarlo en todo el rostro o bien solo en algunas zonas concretas y sobre los puntos negros. El tónico facial disuelve el exceso de grasa en los poros evitando así la aparición de nuevos granos y espinillas.

Paso 3: Cuidado de la piel

Cuidado personal

Elige el tipo de cuidado correcto para tu tipo de piel. Es necesario una crema que hidrate bien porque es justo eso lo que tu piel requiere. El cuidado facial protege tu piel de los agentes externos dejándola radiante y fresca.

Paso 4: Cuidados especiales para la piel

exfoliante

Una vez por semana: Utiliza un gel exfoliante suave para retirar el exceso de sebo y las células muertas, además de reducir los brillos del rostro. Una máscara nutritiva suaviza e hidrata la piel irritada. Las tiras limpiadoras mantienen la zona T limpia y los poros cerrados.

5 consejos para conseguir una piel libre de impurezas

  • Limpia tu rostro de forma regular por las mañanas y por las noches. Durante el día puedes retirar el exceso de grasa con una toallita facial. De esta forma evitarás irritar la piel.
  • No te limpies la cara con agua caliente. El calor estimula las glándulas sebáceas y segregarán más grasa.
  • Si tienes impurezas, no hagas experimentos con la pasta de dientes y utiliza productos específicos como Anti-Blemish 3in1 Cleanser de NIVEA, que se pueden aplicar también en puntos concretos.
  • No te toques la cara. Así solo consigues irritar constantemente la piel y transmitir bacterias al cutis.
  • Haz ejercicio al aire libre. De este modo mejoras la circulación sanguínea en la piel aportando frescura a tu rostro.

Piel libre de impurezas

Pon cuidado en el tratamiento de los granos

Da igual las ganas que te entren de apretártelos, ¡nunca lo hagas! La presión puede provocar que las bacterias penetren aún más en la piel inflamándola. Pero si no puedes resistir la tentación, no aprietes solo con los dedos. Cúbretelos con un pañuelo de papel y no presiones demasiado. Desinfecta después la zona afectada para reducir el riesgo de infección. En cualquier caso, lo mejor que puedes hacer es acudir regularmente a una esteticista. Los tratamientos de limpieza profesionales disminuyen notablemente la aparición de acné.

Acne

3, 2, 1, ya: ¡empieza bien el día!

¿Te pasas todo el día en la calle con tus amigos? Para asegurarte de estar perfecta todo el día debes prestar un poco de atención a tu cuerpo. Una breve rutina de cuidados hará que tengas siempre un aspecto fresco y relajado.

Desodorante

¡Qué calor!

Las glándulas sudoríparas se desarrollan durante la adolescencia y junto con los cambios hormonales hacen que sudes más. Cuando el sudor es descompuesto por una bacteria que habita en nuestra piel se produce ese olor corporal que relacionamos con él.
Muy importante: lávate todos los días. También sudamos por las noches así que lo mejor es una ducha rápida por las mañanas. Usa desodorante para asegurarte de que hueles bien todo el día. Así eliminarás la bacteria que está detrás del olor del sudor. Lo mejor es que elijas un desodorante que se adapte bien a tu modo de vida y a tus necesidades como Pure & Natural Action Spray de NIVEA, un producto libre de aluminio que te protege de forma efectiva hasta 48 horas.

Dedícale 3 minutos a tu piel y cabello

Es importante que le dediques unos minutos a tu cuerpo cada día, incluso si andas justa de tiempo y tienes otras cosas en la cabeza. Para mantener una piel fresca y cuidada aplícate una loción corporal hidratante todos los días. ¿Demasiado lío? Entonces ponte la crema mientras te duchas con la Bajo La Ducha Body Lotion de NIVEA. También puedes ahorrarte unos preciosos minutos si utilizas un champú con acondicionador, como 2 in 1 Care Express Shampoo de NIVEA, cuando te lavas el pelo. Te resultará muy fácil peinarlo después de la ducha.

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